sábado, 13 de noviembre de 2010

Desatado

Paso lento, clavado
milímetro a milímetro
dejando huellas perennes en el barro
amargo y azucarado
de tus tiernos labios.

Blanco níveo
de tu piel reluciente bajo la aurora
terciopelo transparente de la lujuria
su ardor
enciende las llamas de mi locura.

Reluce, resplandece, brilla
cada una de las estelas fulgentes
que fijan su mirada
en la estrella
que guía nuestros pasos.

Toca,
con tus labios los mios
te esperan, impacientes
ahora.

Entregate a mim
fundámonos
hagamos al día noche
y a la noche, infinita.
Perdamos el tiempo
y encontremos,
la vida.