miércoles, 3 de agosto de 2011

Segundos Eternos

Pasan los minutos, y las horas y los días
Pasan las semanas, y los meses y los años,
Pero el reloj continua clavado.


Se consuelan las nubes tras su llanto.
Se desvanece el excelso brillo estelar
para dejar paso a la reina de plata
Pero el tiempo permanece congelado.


Recorro montañas, y valles y praderas
Siento suavemente el ronroneo de las olas
sobre las rocas azotadas
Pero el mundo permanece intacto.


Abro los ojos, y de nuevo los dejo caer.
Me entrego al dolor y la alegría,
que se entremezclan en los sentidos.
Pero sigue siendo hoy.


Se detiene el viento, las nubes, el sol,
se paran la respiración, los sentidos,
el mundo entero permanece inmóvil.
Cuando juntamos nuestras almas,
Cuando las unimos
en un eterno
beso.





miércoles, 18 de mayo de 2011

Días

Lembras?
Cando tendías o pranto sobre os meus brazos.
Cando abrías cun sorriso o día ao meu carón,
desbrozando os recunchos de soidade,
afastando a dor, o murmullo sordo do ar en calma.

Lembras?
Aquelas noites de inverno nas que me sentías cerca.
Aquelas tardes de verán nas que me bicabas na area,
ante o mar, marcado de profunda serenidade,
achegando os pes ás ondas, contentos, calados.

Lembras?
Os días que sufrimos, agonizamos, choramos e morremos.
Os días que gozamos de inmensurable ledicia vendo o sol poñerse,
desfrutando dos momentos xuntos, facendo burla das sombras
que ameazaban a luz do noso mundo.

Felices.
Si.
Felices.
Nesos momentos nos que compartía,
esos que compartía contigo,
momentos nos que compartiamos,
a Vida.


sábado, 19 de febrero de 2011

Escolta Nocturno

Atento vigía de almas
blancas, transparentes, vivas,
surcando valles besanos,
campos de embrujos y divas.
Sutiles dinteles silentes
entre las ingentes cimas.

Sentado sobre la arena
frío témpano, helado
testigo de aquella fiera
frontera de un millón de sueños
que aturde, llama y resuena
que marca con pulso firme
los lindes de mi gran tierra.

Cóctel de bronce e ímpetu,
ardiente escollo de su ser,
deja que ocupen tu puesto
permítele resplandecer.
No reniegues su existencia
pues ha tomado tu poder.

Dúctil coloso nocturno
sereno irruptor de mudez
sigue la estrella luciente
que con su estela sacude
sutilmente y con dulzura
el desaforado fuelle.








lunes, 7 de febrero de 2011

Epífora.

Escúchalo.
Es el sonido de la desilusión
Resbalando entre las montañas,
marfiles ardiendo que son testigos
testigos del atardecer que delatan.

Siéntelo.
Como desciende milímetro a milímetro
erizando el tacto, los olores, los sabores, la vida,
que se escapa temblorosa entre los recuerdos
míseros y amargos y dolorosos y baldíos
y tuyos.

Niégalo.
Engaña a tu ser con una trampa,
esculpida entre los recortes de un pasado
hiriente y maldito
pero también nuestro.


Escóndelo.
Dibuja un pequeño gesto desesperado
que oculte las verdades que el corazón
fruto dehiscente de primavera
ya no guarda.

Acéptalo.
Entrégate a la realidad irresoluble
a largas horas de sufrimiento
dolor, angustia, opresión.

Entrégate.
A la epífora.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Desatado

Paso lento, clavado
milímetro a milímetro
dejando huellas perennes en el barro
amargo y azucarado
de tus tiernos labios.

Blanco níveo
de tu piel reluciente bajo la aurora
terciopelo transparente de la lujuria
su ardor
enciende las llamas de mi locura.

Reluce, resplandece, brilla
cada una de las estelas fulgentes
que fijan su mirada
en la estrella
que guía nuestros pasos.

Toca,
con tus labios los mios
te esperan, impacientes
ahora.

Entregate a mim
fundámonos
hagamos al día noche
y a la noche, infinita.
Perdamos el tiempo
y encontremos,
la vida.

miércoles, 11 de agosto de 2010

El final...

Bajo la luna resplandeciente
en el cielo lúgubre en la noche oscura
desciende poco a poco su vida
pierde paulatinamente su dulzura

Olvida los majestuosos años
que fueron testigos de su brillante cara
se caen ahora sus brazos añados
fervientes escoltas de su mirada

Despide los rayos excelsos
que un día iluminaron su cuerpo
deja caer su piel en sueño
que ahora y siempre será eterno.

No puede sino rendirse
los años dejaron escrita
el recuerdo de su memoria
cuando la flor quedó marchita.

martes, 3 de agosto de 2010

Espera

Quiero ser
una gota de lluvia resbalando por tu mejilla
haciendo que eleves suavemente los labios
perennes
dulces
sonrientes

Te regalaría
mi vida en un suspiro infinito en la aurora
el dulce resplandor de mis ojos al verte
suplicantes
tristes
impotentes

Escucharía
las dulces melodías de tu boca cuando hablas
que desatan deseos ocultos de mi subconsciente
loco
descontrolado
impaciente

Te diría
que recuerdo cada centímetro, cada milímetro
de tus manos atusando tu pelo
desenfadado
agitado
perfecto

Pero no puedo:
ni soy,
ni regalo,
ni escucho,
ni digo,
únicamente... espero.