una gota de lluvia resbalando por tu mejilla
haciendo que eleves suavemente los labios
perennes
dulces
sonrientes
Te regalaría
mi vida en un suspiro infinito en la aurora
el dulce resplandor de mis ojos al verte
suplicantes
tristes
impotentes
Escucharía
las dulces melodías de tu boca cuando hablas
que desatan deseos ocultos de mi subconsciente
loco
descontrolado
impaciente
Te diría
que recuerdo cada centímetro, cada milímetro
de tus manos atusando tu pelo
desenfadado
agitado
perfecto
Pero no puedo:
ni soy,
ni regalo,
ni escucho,
ni digo,
únicamente... espero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario