Bajo la luna resplandeciente
en el cielo lúgubre en la noche oscura
desciende poco a poco su vida
pierde paulatinamente su dulzura
Olvida los majestuosos años
que fueron testigos de su brillante cara
se caen ahora sus brazos añados
fervientes escoltas de su mirada
Despide los rayos excelsos
que un día iluminaron su cuerpo
deja caer su piel en sueño
que ahora y siempre será eterno.
No puede sino rendirse
los años dejaron escrita
el recuerdo de su memoria
cuando la flor quedó marchita.
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